lunes 5 de abril de 2010

Las 7 características de los biométricos: Iris

Singularidad
El iris contiene más características que una huella dactilar; por lo que incluso entre los ojos de una misma persona estos son diferentes.
Los patrones del irises se forman en el útero, durante el tercer mes de gestación. Aunque este patrón esta genéticamente codificado, su fenotipo es afectado por eventos aleatorios durante el proceso denominado “morfogénesis caótica”. Las características se estabilizan a los dos años.
Permanencia
En general, las características del iris son estables desde la infancia, aunque el iris puede ser afectado por daños físicos, cirugías (por ejemplo: cirugía láser para tratar ciertos glaucomas), o por enfermedad. Existen algunos cambios relacionados con la edad, tales como pecas en el iris, que no son visible bajo la luz infrarroja. Aún así, estas no interfieren con la correlación (match) de las características. Otro cambio relacionado puede mostrarse, no obstante: un delgado anillo blanco que rodea al iris.
Universalidad
La mayoría de las personas cuenta con al menos un ojo, sin embargo existen 1.8 caso en cada 100,000 personas con un desorden congénito denominado aniridia lo cual hace que no tengan iris. Técnicamente, aún de las personas ciegas se pueden obtener los iris, pero el proceso es más difícil.
Colectabilidad
Los ojos son fáciles para el software de localizar en el rostro, aunque los tonos de piel oscura pueden interferir en el reconocimiento. Se pueden adquirir datos crudos adecuados sin que la persona se quite sus anteojos o sus lentes de contacto, aunque si las lentes están muy manchadas, rayadas u oscuras pueden interferir con la toma.
Para obtener los iris de las personas ciegas, la principal dificultad es que dirigirlos para que enfoquen sus ojos en el dispositivo de captura. Las personas que sufren de temblores y nistagmo (movimientos involuntarios del ojo en los cuales las pupilas se mueven suavemente de un lado y regresan rápidamente al centro) pueden tenerse problemas similares.
Los escáneres de iris son menos susceptibles a la distorsión en comparación a la de las huellas rodadas, pero el principal reto es que no se obtengan borrosas las imágenes. Una cabeza inclinada puede causar una imagen no enfocada y fallar en la adquisición. Las imágenes borrosas son el más grande obstáculo para cualquier intento de utilizar la biometría por iris para la vigilancia.
Aceptabilidad
A diferencia de los sistemas basados en huellas dactilares, no hay un estigma social asociado al escaneo de los irises. Los usuarios no requieren contacto físico con ninguna superficie. No obstante, dado que se requiere pararse en cierto lugar y mirar en cierta dirección puede hacer que algunas personas se sientan incómodas. La luz infrarroja no es visible para los humanos, por lo que no causa malestares.
No hay evidencia que sugiera que hay daño físico por la toma de este biométrico. El iris no lleva ninguna información adicional de la persona –excepto los iridólogos quienes creen, sin evidencia científica, que el iris puede ser usado para diagnosticar enfermedades o una tendencia a las mismas.
Desempeño
Este biométrico es preciso y rápido, la codificación del iris en archivos de tamaño pequeño (512 bytes), permiten tener grandes bases de datos con propósito tanto de identificación como de verificación.
Resistencia a la elusión
Los primeros sistemas biométricos usaban cámaras baratas que podían ser engañadas con una fotografía simple del ojo. Las cámaras actuales detectan la diferencia. Ellas pueden también distinguir de una iris vivo a uno falso detectando la dilatación y constricción de la pupila. La dilatación y constricción ocurre constantemente, no únicamente cuando la pupila es expuesta a la luz.
El código cifrado ayuda a prevenir la ingeniería inversa de los datos crudos. Sin embargo, los hackers pueden interferir con un sistema si ellos conocen las rutinas específicas usadas en el proceso de extracción de características (por ejemplo, para detectar la dilatación/constricción de las pupilas).